Por qué hemos de trabajar??

Esta entrada se tratará acerca del libro de Pekka Himanen La ética del hacker y el espíritu de la era de la informática titulada “La ética del trabajo.” https://drive.google.com/file/d/1vDqmeaxllO4KQv_4fB2-xz5sBYzQ_Cvx/view

Al principio del texto, el autor nos habla de cómo son los hackers, de cómo es que les gusta su trabajo y disfrutan de hacerlo, y de co,o esta relación apasionada con el trabajo no es una actitud que se ncuentre sólo entre los hackers imformáticos. Los hackers comstituyen un ejemplo de una ética del trabajo más general, a la que el autor le da el nombre de la ética hacker del trabajo, lo cierto es que este termino puede ser acuñado sin hacer referencia a los informáticos. Esta ética se enfrenta a la ética protestante del trabajo, la cual tiene su origen en el ensayo de Max Weber La ética protestante y el espíritu del capitalismo, el cual explica que la noción de trabajo como deber se encuentra en el centro del espíritu capitalista surgido em el siglo XVII. Esta idea se trata de una obligación que el individuo siente hacia el contenido de su actividad profesional. El trabajo debe, al contrario, realizarse comp si fuera un fin absoluto en sí mismo, una vocación.

En la lectura el autor habla acerca del predicador protestante Richard Baxter el cual expresó la ética del trabajo en su forma pura:

“Es por la acción por la que Dios se ocupa de nosotros y nuestros actos; el trabajo es la moral, así como el fin natural del poder, y decir orare y meditaré en lugar de trabajar es como si un sirviente rechazara hacer un trabajo de suma dificultad y se limitara sólo la parte más facil.”

Baxter resume esta actitud refiriéndose al trabajo como una vocación lo cual expresa las tres actitudes centrales de la ética protestante del trabajo:

  • El trabajo debe ser considerado un fin en sí mismo
  • en el trabajo uno debe realizar su parte lo mejor posible
  • el trabajo debe ser considerado como un deber

Elevar el trabajo a la condición de los más importante en la vida es otro de los síntomas de la ética protestante, hasta el extremo de poder convertirse en una adicción al trabajo que comduzca a la completa desatención de los seres queridos. Después de esto nos dice que la meta de los humanos se ha convertido en trabajar en la espera de que llegue el domingo para poder descansar, ¿cuál es el propósito de la vida¿ pareciera que nuestro propósito se ha vuelto una larga espera a que llegue el fin de semana.

Raymundo (un hacker) decía que ser un hacker es muy divertido pero es un tipo de diversión que conlleva mucho esfuerzo. Si es preciso, los hackers están dispuestos también a realizar las partes menos interesantes que sean necesarias para la creación del todo. Sin embargo, la r levancia de ese todo hace que incluso sus aspectos más aburridos valgan la pena.

Weber hacía incapié en la relación orgánica entre los conceptos de trabajo y tiempo, un ejemplo de esto es la consigna de Benjamín Franklin de aue el tiempo es dinero. El espíritu del capitalismo surgio de esta actitud en relación al tiempo.

Tiempo optimizado

Nadie se puede zafar de las consecuencias de esta optimización del tiempo. El modo en que la información económica se presenta constituye un buen indicador cultural de cómo el tiempo tiene un ritmo de pulsación aún más intenso para nosotros. Los rápidos cambios tecnológicos hacen imperativo llegar rápidamente a los consumidores con la nueva tecnología, antes que la competencia. Ir despacio equivale a quedarse con productos obsoletos. La lectura nos da algunos ejemplos de esta cultura de la velocidad: Amazon.com, Netscape y Dell Computer .

La <<ley de aceleración continua>> de Clark obliga a lanzar los productos tecnológicos cada vez más deprisa. El capital de los empresarios que alcanzan el éxito en este campo tiene que desplazarse también mucho más deprisa que antes.

A fin de ajustarse a estos rápidos cambios y a la competicióntecno-económica acelerada, las empresas han adaptado modos de actuaciones más ágiles. En primer lugar, la agilidad se consigue a través de la red. En su Epílogo, Manuel Castells describe el ascenso de la nueva empresa red. Las empresas red se concentran en sus habilidades nucleares y establecen redes, según sus necesidades cambiantes, con subcontratistas y consultores. Las operaciones en la sociedad red son aceleradas mediante la optimización de procesos, lo cual a veces también se denomina reingeniería. Una vez que un proceso ha sido optimizado, sus partes aún tienen que ser aceleradas mediante el proceso de automatización.

Al profesional de la información característico de nuestra época, esta cultura de la velocidad le exige un uso todavía más efectivo de sus horas de trabajo.

A menudo, en el esfuerzo por sobrevivir, por llegar a la fecha límite de algunos proyectos, el profesional no dispone de tiempo para el ocio y tiene que optimizar su tiempo paramantener su trabajo al día. Una vez que la vida laboral ha sido optimizada al máximo, los requisitos de optimización se extienden asimismo al resto de nuestras actividades. Ni siquiera en el tiempo de ocio, nadie es ya libre de <<ser>> simple y llanamente. En una vida optimizada, el tiempo libre asume los modelos del tiempo de trabajo.

El desarrollo dominante de la economía de la información parece consistir más bien en que la flexibilidad conduce a fortalecer el trabajo-centrismo, la organización de la vida en función del trabajo. Las más de las veces, los profesionales de la información utilizan la flexibilidad para poder incluir en su ocio breves períodos de trabajo, y no al contrario.

La opinión del hacker es que el uso de las máquinas para la optimización y flexibilización del tiempo debe conducir a una vida humana menos maquinal: menos optimizada yrutinaria. Escribe Raymond: <<Para comportarte como un hacker, esta convicción, [a saber, que nadie debe estar esclavizado a un trabajo estúpido y repetitivo] debe impulsarte a querer automatizar al máximo esos fragmentos aburridos, no sólo para ti mismo sino para todos losdemás>>.

”En medio de toda la reducción de la dignidad y la libertadindividual que se hace en nombre del <<trabajo>>, la ética del hacker también nos recuerda que nuestra vida se vive aquí y ahora. El trabajo forma parte del fluir continuo de nuestra vida, en la cual debe haber espacio, también, para otras pasiones. Los hackers no suscriben el lema de que <<el tiempo es dinero>>, sino más bien el adagio de que <<mi vida es mi vida>>.”

CRealmente me siento completamente identificada en esta lectura, me aiemto parte de este sistema en el quese optimiza el tiempo pero no para el ocio sino para hacer mas trabajo o tarea. En mi caso estudio y trabajo así que mis dias son salir de mi casa a las 6am y regresar a las 10pm a mi casa, por lo tanto aveces m encuentro atrasada con mis tareas tanto de la universidad como de mi trabajo y estoy muchas veces en espera de que llegue el fin de semana, pero no para divertirme sino para hacer todos mis trabajos y pendientes de la semana. Realmente si nos ponemos a pensar, cada vez tenemos menos control de nuestro tiempo y por lo tanto de nuestra libertad, aveces pareciera que vamos en un río rápido del cual no podemos salir y lo único que nos queda por hacer es dejarnos llevar por la corriente del sistema capitalista del trabajo, aunque de vez en cuando decidimos nadar cintracorriente y cambiar las reglas del juego. Considero que debemos de buscar nuestro tiempo de ocio y de hacer cosas que nos apasionen cada día, como dicen los hackers la vida es ahora y si no tomamos las riendas de ellas entonces ¿que tipo de vida estamos viviendo¿



Continuando con esta entrada, analice el texto  “Mate a su jefe: renuncie” de Vivian Abenshushan, y “En nombre del amor” de Miya Tokumitsu. De los cuales hablaremos en esta entrada.

El primero nos habla de su caso que aveces es el de muchos al estar en una oficina, bajo un ambiente que no te gusta y vives bajo estres pero estas ahí porque necesitas el trabajo.

 

Trabajaba de mala gana cerca de diez horas diarias en medio de un ambiente asfixiante y lleno de falsas pretensiones (con demasiada frecuencia escuché esas dos perlas del idioma que definen la ideología de mi generación: “posicionamiento” y “aspiracional”), respondiendo a intereses que no sólo no eran los míos, sino que contradecían violentamente mi idea —una idea acaso demasiado romántica— de la literatura. En medio del desánimo dejé de escribir y comencé a sentirme enferma. Los domingos sólo quería ver partidos de la liguilla y comer pollo rostizado frente al televisor. Me había convertido en el vivo retrato de lo que Adorno llamó “el monstruoso aparato de la distracción”: hordas de hombres acumulando jornadas de trabajo, para obtener su cuota de vacío en “el ínfimo paraíso de los fines de semana, donde la gente comulga en la fatiga y el embrutecimiento” (Vaneigem). 

Es triste leer eso pero es un más triste que esa sea la realidad de millones de personas en todo el mundo y que nosotros somos parte deese sistema en el que trabajamos aveces bajo condiciones inhumanas y haciendo algo que detestamos para llegar al fin de semana y encontrar alivio viendo una película, un partido de futbol etc, como si esa fuera nuestra aspiración en la vida.

En la lectura menciona que nunca antes como ahora se había vuelto tan necesaria la actualización del viejo proverbio chino: “Si el trabajo lo enferma, deje el trabajo”. Pues ¿qué otra cosa representa la productividad sino una degeneración del empleo, una compulsión malsana y autodestructiva? Basta mirarse en ese espejo cotidiano multiplicado al infinito: miles de workaholics solitarios, de mujeres exhaustas que ya no hacen el amor, de jóvenes consumidos por el desencanto y cuya única esperanza se reduce a que llegue el día de la quincena.

Tanta gente sudando la gota gorda para pagar a plazos un departamento y un ataúd de las mismas dimensiones ¿no es acaso una imagen aterradora?

Esta muy cañón como vivimos para trabajar y trabajamos para vivir y nadie o casi nadie puede escapar de ese sistema, pareciera que estamos encadenados a el.

Ahora en la segunda lectura hablaba de como el lema “haz lo que amas” es una frase que solo la pueden hacer realidad aquellas personas con privilegios y con un alto nivel en la sociedad, que este es el lema que esclaviza a miles de personas a hacer los trabajos que nadie quiere hacer para que los privilegiados hagan lo que aman.

“Haz lo que amas” es el mantra favorito del capitalismo contemporáneo. Con él se suelen justificar las horas extra, la mala paga y el trabajo no remunerado –todo en nombre del amor. Pero ¿por qué nuestro placer debería tener fines de lucro?



Esta ñectura nos dice que en la superficie, “Haz lo que amas” es un consejo edificante que nos incita a pensar en qué es lo que más nos gusta hacer y, después, a convertir esa actividad en una iniciativa generadora de lucro. Pero que ¿por qué debería nuestro placer tener fines de lucro? ¿A qué público se dirige ese mandato? ¿A quién no se dirige?

De acuerdo con esta forma de pensar, el trabajo no es algo que uno hace por una compensación, sino como un acto de amor propio.

En su discurso Jobs narra la creación de Apple e incorpora esta reflexión:

“Tienes que encontrar qué es lo que amas. Y esto es tan válido para tu trabajo como para tus parejas. Tu trabajo va a ocupar gran parte de tu vida. La única forma de estar realmente satisfecho es haciendo lo que crees importante, y la única manera de hacer grandes cosas es amando lo que haces.”

El autor hace esta reflexión respecto a la frase de Jobs: al presentar a Apple como el producto de su amor propio, Jobs borró el trabajo de miles de ignorados trabajadores en las fábricas de Apple, convenientemente ocultos del otro lado del planeta –realizando justamente el trabajo que le permitía a Jobs dedicarse a su amor.

Mientras que “Haz lo que amas” suena como una frase inofensiva e inspiradora, es egocéntrica hasta el punto del narcisismo. 

Thoreau sostenía que la sociedad debía hacer del trabajo algo bien pagado y significativo. Por el contrario, la idea jobsiana del siglo XXI demanda que todos nos volvamos hacia adentro de nosotros mismos, además de que nos absuelve de toda obligación con el resto del mundo.

El trabajo termina dividiéndose en dos clases opuestas: aquel que es amable (creativo, intelectual y socialmente prestigioso) y aquel que no lo es (repetitivo, no intelectual, nada prestigioso). Los que están en el campo del trabajo amable –una pequeña minoría de la población trabajadora activa– son mucho más privilegiados en términos de riqueza, de estatus social, de educación, de influencia política y respecto a los prejuicios racionales de la sociedad.

Para aquellos forzados a dedicarse a un trabajo imposible de amar, la historia es diferente. Bajo el credo “Haz lo que amas”, todo trabajo que se realiza por motivos distintos al amor (que es, de hecho, la mayor parte del trabajo) no solo es desdeñado sino borrado. 

El mantra “Haz lo que amas” oculta el hecho de que la posibilidad de elegir una profesión en términos de satisfacción personal es un privilegio inmerecido, un signo de la clase socioeconómica a la que se pertenece. 

“Haz lo que amas” denigra o vuelve peligrosamente invisibles vastas franjas del trabajo que nos permiten a muchos de nosotros vivir con comodidad y hacer lo que amamos,.

El autor dice que nadie está argumentando que el trabajo agradable deba dejar de serlo. Que el asunto es que el trabajo emocionalmente satisfactorio sigue siendo trabajo, y reconocerlo como tal no lo menoscaba de ningún modo. No reconocerlo como tal, por el contrario, abre la puerta a la explotación más feroz y perjudica a todos los trabajadores.

Nada hace que la explotación sea más fácil de ejercer que convencer a los trabajadores de que están haciendo lo que les gusta.

El autor nos da un ejepmlo de un sector de la sociedad que se ha vistp afectado por este lema de “haz lo que amas”, las mujeres constituyen la mayor parte de la fuerza de trabajo mal pagada o no remunerada; como asistentes sociales, profesoras adjuntas o becarias sin paga, superan en número a los hombres. Lo que conecta a todos estos tipos de trabajos, ya sean llevados a cabo por personas con un certificado de secundaria o con un título de doctorado, es la creencia de que los salarios no deben ser la principal motivación para hacerlo. Se espera que las mujeres hagan este trabajo porque son cuidadoras naturales y están ansiosas por complacer;

¿quién, exactamente, se beneficia de que el trabajo se sienta como no-trabajo? ¿Por qué los trabajadores deben sentir como si no estuvieran trabajando cuando lo están? El historiador Mario Liverani nos recuerda que “la ideología tiene la función de presentar la explotación de forma favorable a los explotados, como algo ventajoso para los desfavorecidos”.

Al enmascarar los mismos mecanismos de explotación que alienta, el mantra “Haz lo que amas” es, de hecho, la herramienta ideológica más perfecta del capitalismo. Hace a un lado el trabajo de los demás y oculta nuestro propio trabajo de nosotros mismos. Esconde el hecho de que si reconociéramos todo el trabajo como trabajo podríamos establecer límites apropiados para este, demandar compensaciones justas y horarios humanos que permitan convivir con la familia y tener tiempo de ocio.

Concorde con la lectura respecto a que no todos tienen el privilegió de decir voy a hacer lo que amo, sin embargo no considero que la lectura enriquezca del todo en el aspecto a que, okay no todos podran dedicarse a algo que amen pero ¿que es lo que procede?, ¿que podemos hacer al respecto?, hay trabajos que a nadie le gustan sin embargo se tienen que hacer, yo he estado en las dos caras de la moneda tanto hacer algo que mo me guste como dedicarme a algo que ame, más sin embargo no encuentro la menera en que los más desfavorecidos puedan disfrutar un poco su trabajo, lo único pues que tengan condiciones más humanas, que trabajen menos horas y se les pague más.

Platicando con algunas personas que hacen el trabajo que yo usualmente no haría y que a casi nadie le gusta como lo es: hacer la limpieza de un restaurante, atender el oxxo, cortar el pasto, etc. Lo que todos ellos tienen en común es primero que la razón por la que lo hacen no es porque lo amen y sea el trabajo de sus sueños, sino porque necesitan el dinero, algunos para vivir, pagar colegiaturas y para sus necesidades básicas. Todos en lo general preferirían hacer algún otro trabajo y otros pues ya estan acostumbrados a ese y no se quejan, no se cambian a otro porque es difícil conseguir empleo en estos tiempos entonces deciden quedarse en un trabajo donde los exploten pero que tienen una solvencia economica lo suficiente para sobrellevar sus vidas, “peor es nada”.

Como lo mencioné anteriormente vivimos para trabajar y trabajamos para vivir. Y solo los privilegiados y con un estatus economico medianamente alto pueden dedicarse a lo que aman.

Yo actualmente trabajo y me gusta muchísimo mi trabajo y respecto a eso tengo dos reflexiones, por un lado puedo trabajar ahí porque tuve el privilegio de estudiar y continuarlo haciendo y porque también en mis escuelas me he desarrollado habilidades de comunicación, lo cual me ayudo a conseguir mi trabajo. Entonces pues si es cierto que a lo mejor no es tan facil que las personas que no tienen las mismas oportunidades puedan dedicarse a algo que amen. Por otro lado tomando en cuenta la otra lectura la verdad es que esta muy cañón el mundo de la velocididad y optimización en el que vivimos, en el cual es domingo y es mi único día de descanso y estoy haciendo tarea, en un mundo en el que el tiempo no me alcanza para terminar mis pendientes del trabajo, mis tareas de la universidad, mis tareas de las clases de ingles y mucho menos tengo tiempo libre si quiera para ver una película o leer un nuevo libro que no tenga que ver con mis materias universitarias.

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